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LA DOPAMINA Y LA RECOMPENSA

LA DOPAMINA Y LA RECOMPENSA

Todos los seres vivos buscamos el placer y evitamos el dolor. Hasta ahí todo bien, pero el ser humano es mucho más complejo porque a veces buscamos dolor para senitr bienestar o placer (por ejemplo en las autolesiones) y muy a menudo buscamos el placer sabiendo que poco después nos dará dolor.

¿Pero qué precio estamos dispuestos a pagar por obtener placer? Cómo sabemos algunas personas, un precio excesivo. Y si no que le pregunten a los adictos a la cocaína, marihuana o a las parejas tóxicas. Haremos lo que sea por sentir unos segundos de placer aún sabiendo que le seguirán años de desgracias.

Olds y Milner eran dos investigadores canadienses que implantaron unos electrodos en los núcleos estriados (centros del placer de los que hablaré en el próximo post) de ratas en el laboratorio, de tal modo que si las ratas pulsaban una palanca se producía una descarga en los electrodos implantados en su cerebro y obtenían pacer. ¿Que ocurría entonces?

Pues que las ratas pulsaban la palanca una y otra vez, hasta 7.000 veces por hora, y no comían, los machos ignoraban a otras ratas en celo y las hembras abandonaban a sus crías, no bebían ni comían, hasta que finalmente morían de hambre.

Es decir las ratas podían morir de hambre y sed con tal de obtener recompensas a corto plazo. Y esto plantea dos preguntas.

¿Se puede modificar el comportamiento en humanos para que les guste las cosas que a una empresa a un gobierno o a unos comerciales le interesen? ¿Qué precio puede pagar un ser humano para obtener placer?

La segunda pregunta está clara la gente roba a su familia, asesina y termina degenerando su organismo (y hasta muriendo) con tal de conseguir sus dosis de “bienestar”.

La respuesta a la primera pregunta es más complicada. Se hizo un experimento titulado “Estimulación septal para la iniciación de conducta heterosexual en un hombre homosexual”, que fue publicado en el Journal of Behavioral Therapy and Experimental Psychiatry en 1972. Obviamente estos experimentos están prohibidos en la actualidad por razones éticas. Porque el experimento consistía en cambiar la orientación sexual de una persona homosexual.

Se le ponían películas pornográficas heterosexuales mientras se estimulaba el centro del placer (núcleos estriados) y ver si se podría lograr cambiar su orientación sexual.

¿Qué ocurrió? Pues que está persona empezó a tener relaciones heterosexuales con una mujer pero posteriormente siguió teniendo relaciones homosexuales, hasta que desapareció y nunca más se supo, de que orientación sexual tuvo.

Una película “la naranja mecánica” basado en un libro de Burguess planteaba una idea semejante, la idea de erradicar la violencia en un sujeto mediante películas violentas.

Cómo vemos el placer y el miedo son los dos ejes en los que nos movemos los humanos y que conforman la psicopatología. Pero que cumplen una función, entenderla es el camino a poder sentir que tenemos el control de nuestras vidas.

Los ganglios basales son unas estructuras que están en las regiones màs profundas de nuestro cerebro. Tienen una gran importancia en poder realizar movimientos tanto voluntarios como ajenos a nuestra voluntad.
Pero como ya expliqué, tiene una gran importancia en la producción de dopamina, que es el neurotransmisor de la recompensa.

Esta sustancia se produce en cantidades importantes ANTES de realizar la conducta, es la responsable de nuestros deseos y de la impulsividad. Y como no puede ser de otra manera su fisiología se equilibra en la infancia (en relación con el apego de los cuidadores principalmente) y determina muchas conductas impulsivas o depresivas durante toda nuestra vida.

Lo curioso es que si hay mucha (muchísima) dopamina podemos tener brotes psicóticos, pero si hay muy poca tendremos temblores involuntarios y tendencia a la depresión, es decir la enfermedad de Párkinson.

¿Por qué esta relación entre el movimiento, el placer y la dopamina? Como he explicado muchas veces, en el cerebro se da la exaptación, coger estructuras viejas y usarlas para construir procesos nuevos y más evolucionados.

Hace millones de años la dopamina serviría para “motivar” o empujar al organismo a moverse hacia algo que resultaba atractivo, y de una cosa fuimos a la otra y ahora la dopamina nos hace enamorarnos, o tomar drogas, comprar en internet y poder controlar nuestros movimientos.o

 

dopamina y recompensa

Las personas con Párkinson toman un medicamento que aumenta sus niveles de dopamina y les permite evitar los temblores y mejorar el estado de ánimo. En algunos pacientes tenía un efecto perverso y es que se volvían ludópatas.

Así que, como con tantas sustancias de nuestro cerebro, tan malo es tener mucho como no tener nada. Explicaré en mi próximo post la relación entre dopamina y apego y como están ambos relacionados con el factor más importante para la autoestima, la exploración.
Si falla el apego (por sobreprotección o abandono) y hay miedo, El Niño no podrá explorar y no podrá tener una autoestima sana.
¿Dónde buscará esa dopamina qué le falta? Pues ahí nos encontraremos con muchas de las psicopatologías.

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